A menudo te ocurre que cuando te aburres o estás preocupad@ por algo o alguien entras en la cocina y comes lo que sea? Eres de l@s que va haciendo breves pero reiterativas visitas a la nevera? Eres de l@s que cuando tiene un problema o vas estresad@, instintivamente come? A esto se le llama hambre emocional.

Como puedes observar tanto el aburrimiento como la preocupación y el estrés dan lugar a emociones que comúnmente conllevan a una conducta inadecuada con el objetivo de conseguir un instante de placer y evasión de la realidad, si no se resuelven lo antes posible.

Si estás estresad@, aburrid@ o preocupad@ la mayor parte del tiempo, es un estado que debes resolver lo más pronto posible con el fin de no cronificarlo y enfermar. El hambre emocional originado por cualquiera de estos estados empeoran cuando, si a parte de comer, se opta por comer cualquier cosa.

Sabes que la comida no es jamás la solución a ningún problema que se te origine. Sólo lo resolverás mediante una actuación personal y convencida de quererlo resolver, buscando soluciones respectivas. Aún y conociendo esta certeza, muchísimas personas recorren a la comida como solución momentánea de evasión de la realidad.

Te propongo una serie de alternativas para que te ayuden a disminuir el hambre emocional :

  1. Frena, cierra los ojos y respira profundo 3 veces.
  2. Reconoce si es hambre real o emocional. En el primer caso, come una manzana y verás como se te pasa. En el segundo caso investiga según el paso siguiente.
  3. Si es hambre emocional, pregúntate:

Como me siento? Nerviosa, intranquila, triste, aburrida, sola …

Porqué me siento así? Qué ha originado que me sienta así? Ej: un mal entendido con alguien.

Cuál es la solución? Escribe todas las ideas que se te ocurran al respecto por más obvias que sean.

Finalmente aplica la solución que creas más acertada a la realidad más inmediata. Ej: hablar con esta persona para resolver el mal entendido por mucho que te cueste.

 

Sabes? cuando le cuestionas a tu yo más profundo, tú mismo eres capaz de encontrar la respuesta más acertada a la situación presente que te preocupa y sólo hace falta tu voluntad y ganas para resolverla lo antes posible para que el hambre y estrés emocional huyan y te sientas de nuevo con el control de tu vida bajo manos.

 

  1. Si es aburrimiento, organízate el día y haz actividades que te agraden como el ejercicio físico, escuchar música y cantar, quedar con alguien, dar una vuelta, llamar a un familiar o hacer el que te apetezca con tal de alejarte y encontrar una salida al aburrimiento que te rodea. Haz algo! Muévete!

 

Si aún y realizando los puntos anteriormente descritos que, son los únicos que resolverán el problema y por ende el hambre emocional originado por el motivo que sólo Tú sabes, sigues con las ganas irrefrenables de comer o seguir dándole al picoteo, opta siempre por alimentos sanos y naturales que te ofrezcan nutrientes de calidad.

 

Alternativas al dulce:

 

–         Infusiones relajantes. Valeriana, Pasiflora y Tila son excelentes.

–         Vaso de bebida vegetal endulzada con estevia, miel de calidad, azúcar de coco,                sirope de arroz, ágave (cualquiera natural excepto el azúcar blanco refinado).

–         Fruta seca como los dátiles, los higos, orejones o ciruelas.

–         Compota de plátano con canela en polvo y sin azúcares añadidos.

–         Mango o caquis maduros.

–         Batido de fruta dulce.

–         Licuado de manzana, zanahoria y jengibre.

–         Boniato al horno.

–         Porridge de avena con bebida vegetal o yogur de soja eco.

–         Crema de calabaza bien caliente o cualquier verdura dulce.

–         Trozo de pan tostado y crujiente con mermelada sin azúcares añadidos.

–         Trocito de chocolate negro (a más cacao mejor).

 

Alternativa al salado:

 

–         Tostada de pan de calidad con humus o paté vegetal.

–         Crudités con crema de aguacate.

–         Pipas de calabaza o de gira-sol cuando hay necesidad de hacer crec-crec con los            dientes. Así destensas las mandíbulas.

–         Patatas cortadas a lonchas muy finas con un poco de aceite y hechas al horno                para que queden crujientes.

–         Tortitas de arroz.

–         Unos cuantos frutos secos como pistachos, avellanas, almendras o castañas.

–         Palomitas de maíz ecológico espolvoreadas con ajo en polvo y cúrcuma hechas              en la sartén.

 

Verdad que comer 3 plátanos porque te sientes aburrid@ no es lo mismo que devorar una caja de galletas? O comer unas pipas de calabaza no es lo mismo que una bolsa de patatas fritas? Llena tu nevera de alimentos sanos y nutritivos y de esta manera seguro que piques lo que piques te será beneficioso y te calmará la ansiedad.

 

El sabor dulce y el salado son los más queridos.

El sabor dulce, relaja y si es caliente todavía más.

El crec-crec de las patatas chips es un ruidito que te tranquiliza y destensa las mandíbulas. Tienes opciones arriba.

 

Resolver cuál es el motivo que te lleva al hambre emocional, es el primer paso que debes resolver. La vida es un juego, conviértete en detective y sal en busca de la solución a tu problema.

Llevar una alimentación sana y equilibrada es uno de los pilares fundamentales para que no haya una falta de nutrientes esenciales y poder estar saludable, enérgic@, tranquil@ y content@.

Si eres de l@s que el hambre emocional te sobrepasa aunque lo hayas intentado todo, cuenta con un profesional. Yo te puedo ayudar 😉

SALUD!