Hay días y días.

Días en los que te quedas sin fuerza. Literal i físicamente hablando.

Días de belleza en que toda claridad desemboca en un río de ilusión.

Días encarcelados, de aquellos en que al parecer por más que quieras salir, tu mente es un bucle de enredos pesimistas.

Días de desenfreno, alegría y descontrol, de aquellos en que no sabes porque pero te sientes feliz y plena.

Es la suma de los días lo que nos hace darnos cuenta que es lo que ocurre en nuestro interior.

Mi consulta, es como yo lo llamo mi centro de conocimiento y autoconocimiento. En ella, aunque parezca contradictorio yo soy terapeuta y a la vez mis clientes son mis terapeutas. Es así de claro y bonito. Todos aprendemos de todos y todos somos el espejo del que tenemos en frente.

Responde con sensatez:

Imagina que tienes delante al genio de la lámpara.

Pídele 1 deseo claro, concreto y conciso

¿Sabes? Ese “algo concreto” que hayas respondido es por lo general algo con lo que te preocupas cada día de manera consciente o inconsciente. Y también algo que te crea ansiedad y si eres de los que suele “tapar” con comida los agujeros de tu alma, ya tienes una clara respuesta. Invierte tiempo para solucionarlo y no sigas poniendo parches donde es necesario una solución.

El otro día al hacerle esta pregunta a una clienta que tiene ataques de ansiedad por las mañanas mientras atiende a su padre que vive con ella porque es mayor y tiene dificultades, su contestación fue: Le pido al genio a una persona que se encargue de él.

Hace muchos días que su preocupación era únicamente : eliminar la ansiedad matutina que le provoca estar picoteando toda la mañana. Le pregunté cual era el motivo que generaba esa ansiedad y ella me decía que estaba muy estresada pero que no sabía si había un motivo concreto. “Es un todo”, respondió.

Cuando hicimos el ejercicio del genio, rápidamente sin darse cuenta, me dio la respuesta y ella también quedó un poco perpleja de pensar que creía que el problema no era ese. Le abastecieron 2 minutos para confirmar que había encontrado el motivo.

Hoy en día, las ayudas le proporcionaron una persona que hace el trabajo que ella hacía antes. Ahora ella no tiene ansiedad matutina. No le hace falta tapar ese agujero que no le apetecía ver ni vivir día a día. Hoy ella está tranquila porque puso una solución.

Te invito a que te hagas esta pregunta tantas veces como necesites. Y tras ella, atiendas tu más fiel y sincera respuesta.

Frena! Vuelve a leer: atender la respuesta (sino de poca cosa sirve la pregunta).

Vuelvo a recordar que hay días de todo y de todos los colores. Somos nosotros los que escogemos que gafas ponernos en cada momento y recuerda que siempre, siempre, siempre, eres Tú quien tiene el mando de tu vida y solo Tú, el carpintero de tus propias emociones.

No tapes agujeros. Ponles solución.

Sé feliz