¿Eres de los que todavía consume trigo común (blanco, integral, multicereales…)? Yo ya hace años que lo he eliminado de mi dieta. Las personas a las que he podido acompañar durante todos estos años como dietista han notado el cambio que provoca no consumirlos. Por mi parte elimino siempre el trigo, el maíz y el gluten general de la dieta de todos los que se ponen en mis manos.

La gran mayoría de los cereales modernos han sido modificados genéticamente para mejorar y alargar la vida de la agricultura. Que por un lado está genial y estoy de acuerdo porque sus objetivos primarios son que los cultivos sean más fuertes, duraderos y poder así alimentar a más personas pero, por mi parte, modificar el alimento en este caso la semilla y sus genes significa que se está alejando de la propia naturaleza, es decir, anti-natural porque la mano del hombre ha actuado en ello.

Las modificaciones genéticas de las semillas proviene por varios motivos entre los que encontramos por ejemplo: Hacer que la planta sea más resistente a ciertos hongos, pulgones o mosquitos y eche a perder la cosecha, otros para que sean más tolerantes a las sequías (añadiendo el gen de la cebada como ocurrió en Egipto), para que sean más tolerantes a los herbicidas, etc.

Ahora bien, ¿donde se inicia el problema? Pues como siempre en tu interior, amigo. Se sabe que el trigo moderno tiene 21-23 cromosomas, mientras que el trigo “ancestral” tenía 7. Esta modificación afecta a la estructura de sus proteínas, que pueden actuar como toxinas al no ser digeridas por completo. Estas toxinas actúan también en el intestino, modificando la flora intestinal y creando una flora de putrefacción que afecta a la pared intestinal y crea todavía más toxinas.

En el caso de la Espelta y el Kamut, un trigo que en principio a sufrido menos modificaciones y se publicitan como más sanos, tienen ni más ni menos que 22 cromosomas. La variedad Escanda es la única que se salva con 7 cromosomas. Cebada, centeno y avena, son de la familia del trigo, así que se le aplica lo anteriormente descrito.

Hablando del maíz, es más de lo mismo. Ancestralmente su altura era de medio metro y actualmente mide hasta 3 metros. Obvio que se ha realizado una manipulación interna de la semilla.

El arroz y sobretodo el salvaje o el integral de agricultura ecológica, son buenas elecciones ya que no han recibido modificaciones.

Y el trigo Sarraceno, mi más amado cereal, el que recomiendo a 4 vientos, también es una de las mejores opciones de cereal a escoger.

La retirada del trigo actual de la dieta, provoca grandes cambios notorios en la salud de la persona. Es interesante ver cómo problemas intestinales sobretodo todos aquellos relacionados con la inflamación y la irritación, mejoran muchísimo. Yo misma te lo confirmo por experiencia propia. Dolencias como artritis, psoriasis, sinusitis, exceso de mucosidad, fibromialgia, etc. también mejoran con la retirada del mismo. Lo primero que notan mis pacientes es como se deshinchan al apartar el trigo.

Es importantísimo dejar claro que los cambios son conjuntos. De nada vale dejar el trigo y seguir comiendo mal, porque entonces seguramente no notarás muchas mejoras. Si deseas ver qué cambios realiza tu cuerpo con la retirada del trigo debes también paralelamente comer de una forma adecuada, sana, equilibrada y sobretodo natural y con alimentos de verdad y realizar un ejercicio físico adecuado a ti.