Ser humano es eso. Subir y de vez en cuando bajar. Emocionantes emociones las que laten dentro de ti. A veces te visitan aquellas que no tienen respuesta a un motivo. Ese “no sé porque”. Otras veces te visitan aquellas que te gustan tanto y que tienen un motivo real que te hacen disfrutar del momento. Que maravilla.

Así somos. Así Eres. Viento visible con ráfagas invisibles.

Hacía mucho tiempo que no me pasaba y hoy es un día de esos que describes: de bajada. ¿El motivo? Lo conozco. Pero a veces el motivo es sólo la excusa o los pensamientos que sin aparente realidad te das. ¿Sabes aquello de pensar en cosas que sólo en tu cabeza son una realidad? Desconozco si fuera de mí lo es. Dicho así y  pensándolo bien, si lo miras desde lejos llega a ser una absurdez humana. Me permito ser absurda de vez en cuando. Recuerda: de vez en cuando (no te lo permitas cada día, por favor)

En momentos bajos suelo pensar en algún instante bonito que la vida me ha regalado en un pasado próximo a la vez que lo acompaño con música de mi gusto. Otras me permito llorar todo lo que me plazca, ¿Qué malo hay en ello? NADA. Otras escribo y otras veces me pongo las deportivas y me voy a dar una vuelta. Caminar oxigena y los pensamientos se vuelven mágicamente menos importantes. Eso me da fuerza, me hace volver a sonreír y devolver a mi aura el brillo que merezco.

Compartir así sin más mis días con todos los que me acompañáis, es sencillo para mí. Sé que como personas que somos, tú también tienes tus días y así cuando los tengas puedes sentir que no eres la única persona a quien le sucede. Tendemos a taparnos los ojos, encerrarnos en nuestra realidad y pensamientos y dejarnos desvanecer por un día, horas o minutos. Y sí, yo hoy tengo un día bajo. Me suelen decir que soy fuerte, que ya no tengo motivos, que he conseguido casi todos mis sueños, que no tendría, que no debería, que soy muy grande, que soy fantástica… bla,  bla, bla, bla… que equivocados están algunos. Hasta la persona que lo tiene todo en esta vida, sus emociones de soledad le traicionan alguna vez. Basta ya de pensar que los grandes siempre están en la cima, porque en la cima a veces también hay nubes y rayos que no te dejan ver más allá.

Una de mis recomendaciones para cuando tengas un día bajo es que lo compartas. Los malos momentos cuando son compartidos se tornan en buenos sólo por pronunciar aquello que te preocupa. En unos minutos te das cuenta que aquella preocupación se desgrana y simplifica. Es maravilloso.

Si lo que te hacer girar la cabeza tiene nombre propio, coméntalo con la persona indicada. Si es algo en lo que Tú no tienes el mando, te aconsejo que dejes de pensarlo porque hará que la preocupación acreciente sin motivo ni control. Si la cuestión es tomar una decisión que está de tu mano, opta por la primera que te vino en mente. Si te equivocas, tranquilo, tienes muchos días para cambiar de rumbo y seguir con la segunda. Recuerda una cosa: nunca te equivocas ni te equivocarás porque siempre escoges según los sentimientos y pensamientos del momento. Y eso es fantástico. Deja que tu intuición te guie. Cree en ti siempre y no te castigues ni culpes jamás por las decisiones tomadas ni las dejadas de tomar. Todo está bien en tu mundo.

Soy tan fugaz y compartir me ayuda tanto que ese “problema” ya se ha convertido en polvo. Tengo muchas cosas buenas con las que pensar y la gran suerte de que me educaron con el valor del mágico pensamiento positivo. Consiste en dar la vuelta a la situación y ver el lado genial de todo lo que te rodea. Voy a fluir, ¿fluyes conmigo?

Así sin más, me despido hoy de Ti -> Gracias, gracias, gracias.

PD: No estás sol@

Fin.