Llega el otoño y con él cientos de hojas se despiden de las ramas a las que han estado ancladas durante meses. Empieza un hermoso baile ligero y relajante que las lleva al suelo formando una alfombra de marrones otoñales. Así mismo, el humano tiene mucho que ver con la naturaleza y sus procesos, es por ello que con la llegada del otoño también llega la caída del cabello.

Es normal perder de 50 a 100 cabellos todos los días como parte normal del proceso de renovación del organismo. Sin embargo, conviene observar si nuestro cabello cae más de lo que debería.  Si este es tu caso, el causante no es sólo el otoño sino otros detonantes adyacentes a los que debes prestar atención. Averiguar la causa y ponerle solución es el primer paso.

Muchas son las causas responsables de la caída del cabello. Algunas naturales y otras por desequilibrios internos.

Entre las más destacables encontramos:

Estaciones del año, predisposición genética (sobre todo la calvicie masculina), envejecimiento natural del propio cabello (vejez) o cambios hormonales derivados de la maternidad. Otros más comunes son los causados por estrés, nerviosismo, estados tensionales, mala circulación de la periferia superior, falta de hierro, deficiencia de vitaminas y minerales, desequilibrios alimentarios, enfermedades cutáneas, problemas tiroideas, menstruaciones abundantes, etc.

Hay causas como los estados tensionales, estrés y nervios que los puedes mejorar a través de técnicas de relajación, trabajando internamente en la mejora de gestión de tus emociones y mejorando, obviamente la alimentación.

Cambia tu pensamiento y cambiará tu realidad. Mejora tu alimentación y sanarás tu sistema nervioso.

¿Sabías que el sistema nervioso está íntimamente relacionado con el cabello y la piel? Estos parten de la misma capa embrionaria en la que se forma el feto, por este motivo sentimientos y emociones se reflejan en la piel y el cabello. Por ejemplo las canas o arrugas prematuras.

Para equilibrar el sistema nervioso es imprescindible ingerir:

  • Vitaminas del grupo B: Cereales integrales, polen, levadura de cerveza.
  • W3 (omega 3) presentes como ya sabes en pescado azul y marisco, semillas de lino, almendra, nueces, aceites vegetales.

Hay que tener claro que el cabello igual que la piel y las uñas hay que alimentarlos desde nuestro interior, es decir nutriendo desde dentro a nuestras células. De nada sirve que gastes dinero en productos y tratamientos externos si no cuidas tu alimentación interior.

Es como pensar que si te bañas con litros de zumo de naranja absorberás la cantidad de vitamina C necesaria para tu cuerpo. Mec! Error!

El cabello, uñas, piel, huesos y cartílagos contienen en su estructura el llamado tejido conectivo o conjuntivo, el cual tiene la función de dar paso a la entrada de nutrientes a las células y dar salida a las toxinas. Si este tejido no está saludable, el resultado es la caída del cabello, uñas frágiles, piel reseca y escamada, porque el nutriente no llega a la célula y la toxina no es eliminada. Este tejido está construido por proteína.

Para mejorar el estado del tejido conectivo, hay que consumir:

  • Silicio, el nutriente indispensable (productor de queratina y colágeno). Lo encuentras en la avena, cola de caballo, espinacas, perejil, pasas…
  • Vitamina C (naranja, kiwi, tomate, pimiento verde, granada…)
  • Vitaminas del grupo B (B5 biotina indispensable)
  • Antioxidantes
  • Zinc, Hierro, L-Prolina, L-cisteína, L-Metionina.

 

Mejora la manera de nutrirte y da la bienvenida a un cabello nuevo, fuerte y brillante.

Bienvenido Otoño y bienvenida melena 😉

 

Gracias, gracias, gracias.

Mylenne

 

 

Foto: Garo

Artículo modif: Ets el que menges