Hay que ver la cantidad de etiquetas que existen actualmente según tu estilo de alimentación. Hay tantas como cada persona pretenda definirse. Yo me defino como una flexiteriana con toques personales 😉

A mi parecer y en humilde opinión personal recomiendo que cuando se está en duda de si hacer un cambio de alimentación y dejar de comer productos de origen animales para pasar a etiquetarse como vegetariano, vegano, crudivegano, ovolacteovegetariano, ovovegetariano o sea la etiqueta que quieras ponerte, pases por la fase de ser FLEXITERIANO.

Flexiteriano es el nuevo concepto que recibe la persona que es en su mayor medida vegetariana pero cuando le apetece come algo de producto animal como el pescado, la carne o el huevo de calidad con total aceptación y tranquilidad.

Yo soy de las que recomiendo el “NO A LOS EXTREMOS”. Comer siempre lo que te pide el cuerpo es una de las reglas primeras que debes tener en mente. No debes atarte las manos a ello sólo por alguna razón ideológica o convencimiento propio. Si apetece, apetece sin más. Obvio que hablo siempre de productos sanos y naturales y no del antojo de galletas industriales, natas o beicon. Apuesto por la alimentación vegetariana bien llevada y estructurada pero también entiendo a las personas que escogen ser carnívoras, con cabeza y buen consumo.

Una vez tuve una paciente vegetariana que con horrible terror en su mirada me comentaba que no sabía porqué motivo su cuerpo le estaba pidiendo carne roja recibiendo la señal como antojo. El motivo era que tras unos análisis estaba en una situación de anemia considerable y, el cuerpo que es más sabio de lo que nos podemos imaginar, le pedía a gritos HIERRO procedente de la fuente más rápida en absorción como es la carne roja. Ella, con resignación de primeras, aceptó empezar a comer carne roja de producción ecológica 2 veces por semana. Escogió la carne de potro de alta calidad junto con una alimentación y terapia natural para el control y mejora de la anemia que padecía. En 2 semanas era una persona nueva. Cuando su cuerpo mejoró y obtuvo el hierro que necesitaba, el antojo desapareció y volvió de nuevo a su “etiqueta” de vegetariana «estricta».

Así es el cuerpo, amigos. Hay que escucharlo y darle los antojos saludables que nos pide porque es la única forma que tiene de expresarse cuando le falta algún nutriente. Si no lo escuchamos, el siguiente paso será la enfermedad.

Escuchar. Un gesto que muchos pasan por alto.

Bien, sigamos. Hacer un cambio de alimentación requiere información y conocimiento previo de cómo llevarlo a cabo de una forma equilibrada y sana. Uno no puede dejar de comer producto animal porque sí o porque ama mucho los animales sin tener la certeza de que la alimentación que va a empezar va a ser correcta en cuanto administración de nutrientes básicos, porque sino su salud peligra con el paso de los días y ¡ojo! Estamos hablando de TU salud.

Muchas personas caen en el error de empezar a comer en abundante cantidad: frutos secos, hidratos refinados como la pasta blanca, salsas vegetales saturadas de grasa, semillas en abundancia, aguacates como si fueran agua, preparados vegetales de formato industrial (hamburguesas, frankfurts, falsos quesos, falsos embutidos…), galletas, nutella de algarroba, bollería con altos porcentajes de azúcar y grasa vegetal, etc. Pasan a ser malos vegetarianos y luego vienen los déficits de nutrientes y sobretodo, en muchísimos casos, la OBESIDAD del mal vegetariano o vegetariano primerizo!

Los nutrientes básicos e indispensables a tener en cuenta para tener una dieta balanceada y adecuada sin ingerir alimentos de origen animal son:

  • HIERRO
  • CALCIO
  • ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3
  • PROTEÍNAS
  • ZINC
  • VITAMINA B12
  • VITAMINA D

Todos ellos hay que administrarlos casi diariamente y en cantidad y calidad adecuada. No puede faltar ninguno. Si quieres cambiar tu alimentación te invito a informarte o bien recibir ayuda de un dietista o nutricionista. Si quieres que te ayude, estás a un solo click de hacerlo si te diriges al apartado contacto de esta misma web.

Hay quien dice que ser vegetariano y todas las demás variedades es puro aburrimiento y que de lechuga no vive el hombre. No nos equivoquemos ni hablemos cuando no sabemos. La cocina exenta de producto animal es una cocina riquísima, excelente, deliciosa, sana y natural. Hay mucha variedad de recetas gracias a la cantidad de productos existentes con los cuales elaborar exquisiteces. En el apartado recetas de esta web, encontrarás unas cuantas que te caerá la baba.

También quiero aportar que estoy en contra del maltrato animal, en contra de las naves de producción extensiva con vacas y cerdos entre barrotes sin vida decente y matados con choques eléctricos estresantes, pollos a los  que cortan el pico para cebarles a «comida», gallinas en jaulas pequeñas sin movimiento mínimo, en contra de la caza de serpientes, osos, tigres y demás para hacer el abrigo de piel para la ricachona de turno, en contra de las corridas de toros, en contra de la matanza de monos o en contra de matar elefantes para vender marfil, etc.

En contra de la mala vida que dan a los animales sin merecerlo, en contra de la nefasta alimentación y la poca sensibilidad con la que se los trata, en contra del consumo abundante de productos de origen animal y en contra de tantas y tantas barbaridades que se hacen que ya sabeis que no terminaríamos nunca la lista.

A favor de todas las personas que tratan a los animales como a un humano más con sentimientos y digno de vivir su vida como mejor merece.

A favor de todos los ganaderos que tratan a sus animales ofreciéndoles todo el amor en cuidados y alimentación sana e ideal que necesitan.

¡AMO LOS ANIMALES! <3 <3 <3  Y LOS DEFENDERÉ SIEMPRE!

PD: ¿Mi ilusión? que un día no haya que matar a los animales para comerlos.

 

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

Mylenne

 

 

 

 

Foto: Eva Gruendemann