CUANDO EL CUERPO HABLA ES MOMENTO DE FRENAR, REFLEXIONAR Y DESCANSAR

Vivimos en el siglo del cansancio, del agotamiento fí­sico e intelectual, del estrés y del no parar.

Muchas personas viven vidas sin freno hasta que la vida misma decide poner parón en seco. Y … ya hemos llegado tarde.

El cuerpo avisa siempre. Va enviando señales de cansancio, de dolor, de saturación, de agarrotamiento y si no le haces caso, Él mismo decide hacer lo que por ti mismo no haces: frenarte y descansar.

A menudo le restas importancia a TU propio cuerpo. Tuyo, de nadie más que tuyo! Recapacita en esto.

Él siempre vela por tu salud y hará lo imposible para que permanezcas en vida. No es maravilloso esto? Experimento gratitud cuando lo pienso.

 

Un hueso roto, una depresión generada por estrés, un dolor de cabeza, un simple chasquido en el corazón, una fascitis plantar, una contractura muscular, un gripazo, un enfermedad mayor, un agotamiento extremo. Muchos son los síntomas de aviso. ¿Te suena alguno de ellos?

 

¿Cuál es el problema principal? NO NOS ESCUCHAMOS y seguimos el ritmo frenético día tras día como si fuéramos humanos hierro que nada nos afecta. Sentimos el dolor pero no nos cedemos el cuidado necesario para disolverlo.

 

Te voy a explicar algo muy personal. Mi madre era y sigue siendo una heroína para mí. Nunca paraba, todo lo conseguía, un reto conseguido y otro más en mente por conseguir. El trabajo, la familia, la compra, la casa, mi padre, mi hermana y yo. Velaba por el bienestar de los 4. Ella cogí­a las riendas. Si tropezábamos con una piedra ahí­ estaba ella para echarnos una mano y ayudarnos a levantarnos. Un día cerró la tienda que en ese momento tenía y la llevaba loca de estrés. La razón: su primer cáncer. Aún recuerdo el día. Ese día que cerrando la persiana de forma definitiva y permanente me dijo: cierro esta persiana para abrir una puerta grande de tranquilidad, paz y descanso. He llegado hasta aquí­ con ilusión pero no he escuchado a mi cuerpo con las señales que me iba lanzando. Nunca jamás voy a desaprender lo aprendido en ella y nunca jamás dejes que la vida te lleve a tal extremo.

 

Fueron muchos los años que estuvo enferma y recuerdo perfectamente y con pena cada uno de los duros momentos que sufría en consecuencia. Hoy hace ya casi 15 años que falleció y te juro que he imaginado mil y una veces la vida que llevo ahora. Dejé mis 5 años locos en el sector del Turismo para adentrarme en un mundo que me ofreciera más paz personal, más ratos de descanso, más tiempo para mí a la vez que disfruto haciendo algo que me apasiona. Ayudar a los demás forma parte de mi, pero también sé que es una labor que hago porque me hubiera satisfecho muchísimo haber podido ayudar a mi madre en aquello años de enfermedad. Ya todo ello es pasado y mi labor más personal es poder ayudar a todos lo que como ella sufren hoy las consecuencias de este estresante siglo XXI.

 

Cada vez tengo en la consulta más personas que vienen con un cansancio extremo y me piden que por favor les dé algún complemento que les ayude a rendir más y a no sentirse tan cansados.

Mi más sincera recomendación: cuando estés cansado, tu cuerpo NECESITA descansar.

Escucho muchos “no puedo parar”. “Ahora es imposible”. “No puedo dejar de hacer esto o lo otro”. “La  vida que tengo me impide tener más tiempo para mi” “es imposible”

 

Piénsalo y sé sensato contigo mismo: Cuando el cuerpo decida frenarte en seco, no tendrás más elección que parar y descansar. Necesitas llegar a tal extremo? Necesitas enfermarte? Necesitas algo tan innecesario como eso?

 

Escucho a muchas personas, atiendo muchas vidas diversas y algunas de ellas bastante complicadas y rellenas de un estrés saturante. Hablo de un parón diario que puede estar compuesto de 30 minutos al dí­a dedicados a ti. No me creo que no los tengas. Levántate 30 minutos antes, acuéstate 30 minutos antes, come 30 minutos más tarde. Sólo 30 minutos en los que el centro seas Tú y den cabida a imaginar tu vida ideal, a evadirte por un rato del mundo real y experimentar imaginando que estás en el paraí­so que deseas. Hazlo cada día! Notarás algún que otro resultado y aseguro que tu cuerpo y mente te lo agradecerán.

 

Basta del “no puedo”, del “no tengo tiempo”, del “no puedo hacer otra cosa”, o del “no tengo elección”. Basta de ofrecerlo todo al resto y no ofrecernos nada a nosotros mismos. Basta del “yo te ayudo” si no empiezas por ayudarte a ti mismo. Basta del “me encuentro cansado, dame un suplemento”.

 

Los suplementos, aunque sean naturales, te ayudarán. Eso lo tenemos claro, pero solo estarás tapando el cansancio, no lo estarás solucionando. Es como quien apaga las noticias porque no quiere escuchar la realidad que hay fuera, mientras esa realidad seguirá siendo lo que hay fuera.

 

Otra parte super importante: Una buena alimentación con alimentos reales. Alimentos de verdad. De esos que nacen en la tierra y crecen con la energía del Sol. Esos que son una inyección de vitaminas, minerales, antioxidantes, grasas saludables, proteínas e hidratos en su medida correcta.

 

Cuí­date, amigo.

Te lo digo en serio, en firme y desde la consciencia de haber experimentado lo que una hija jamás hubiera querido experimentar.

El estrés y el cansancio extremos son la antesala a la enfermedad.

 

Crea tu propia vida, diséñala como más te apetezca, ubica tus pausas, tus momentos de Ti contigo mismo.

Decídete a crearlo. Decídete a descansar. Decídete a escucharte. Decídete a sanar.

 

Gracias por leerme!

Gracias, gracias, gracias

 

 

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