MI SEGUNDO EMBARAZO

Cuanto tiempo sin pasar por aquí. Hoy la necesidad de escritura ha llamado mi atención. Amanecemos en un día de primavera lluviosa y en el que estoy un poco sensible. Quizás es porque he dormido poco, quizás por las hormonas que revolotean mi cuerpo, quizás por viejas creencias que atacan mi mente a veces. Solo a veces.

Estoy embarazada. Sí, por segunda vez estoy creando vida en mi interior y ya cumple 21 semanas. Esta vez el embarazo está siendo un poco incómodo sintomatológicamente hablando. Las náuseas que me acompañan desde el segundo mes han decidido no desaparecer. EL cansancio sigue siendo arduo y la acidez sella mi garganta casi cada día. Agradezco los momentos que me deja tragar alivio.

… “Uf! Prepárate. Ahora viene lo bueno”, “No sabes dónde te has metido”, “Qué rápido habéis ido a por el segundo”, “No tendrás vida hasta que tenga 3 años”, “Si estás cansada ahora espérate a que nazca el segundo”…

Como puedes comprobar, las personas que me rodean me alegran el alma, los días y el futuro con sus frases motivadoras. Todas las personas se permiten la opción de dar su opinión sin ser pedida. A veces me río, otras dialogo y en la mayoría de ellas ni creo ni dejo de creer. Entro en escepticismo profundo y neutral en el que el pensamiento frena cualquier opción que me haga divagar sobre el tema.

Uf! Que náuseas tengo ahora mismo… esta es la única certeza en mi presente.

Soy una persona muy intuitiva y me gusta creer en las señales que me envía el cuerpo a través de mis emociones para saber y conocer un poco más como va a Ser el pequeño ser que habita en mi vientre. Siento que será tranquilo, observador, de mente pensante, seguro de sí mismo y con las ideas claras. También un poco testarudo.

Intuiciones. Con mi pequeña las acerté todas y eso me hace creer todavía más en mí y en ellas.

Tengo muchas ganas de verle la carita y darle la bienvenida al mundo exterior que aunque no esté de muy buen ver actualmente, hay muchas cositas bellas que mostrarle. Amor, abrazos, paisajes verdes, palabras bonitas, canciones deliciosas y muchas sonrisas unidas por carcajadas sonoras y completas.

Si eres madre y me estás leyendo, quizás te sientas identificada con el esfuerzo, el cansancio permanente, la somnolencia diurna, la mala cara y las arrugas precoces, los despertares nocturnos, la incontinencia urinaria, lo kilos de más, la ansiedad por querer llegar a todo, el desorden en casa, el polvo que se acumula, la vida a 100 por hora y la falta de autocuidado que tanto mereces. Esto y mucho más es el pecio a pagar por ser madre, ¿verdad?

A veces me pregunto… ¿Por qué? ¿Los animales “madres” también se sienten así? Algo me hace creer que no. Ellos confían en sus bebés y les dejan hacer al ritmo que les marcan sus ganas de superación y vivir así, confiando, te hace la vida 10 veces más fácil, sencilla y despreocupada.

Llego al final de este escrito para volver a saludarte y para que sepas que aunque no dé señales de humo, sigo aquí. Viva, embarazada, agotada y somnolienta, pero feliz.

Feliz día y feliz noche.
Feliz ruta y feliz vida.